DIARIO: un día para hacer lo que te apetezca

Un bonito despertar

Porque así son todos los despertares junto a él, mágicos que hacen desear que no acaben nunca. A veces pasan delante nuestro desapercibidos pequeños momentos del día que si no están hacen que te falte ese algo que te da energía y ganas de comerte el mundo. Ese pequeño momento para mí es el despertar junto a él. El abrir los ojos cada mañana y encontrarte con otros que te miran con cariño no tiene precio. Esos días me despierto con más fuerzas para ser feliz y para hacerlos completos, porque con a él todos los días son descanso y sensación de vacaciones.

Supongo que a todos nos pasa, ya sea con nuestra mascota, nuestra pareja u otra persona especial, pero que no reparamos demasiado en ese pequeño instante porque nuestra mente está en calma, sana y natural, por lo que es difícil apreciarlo y asociarlo con la felicidad ya que no nos encontramos en un estado de éxtasis momentáneo que la caracteriza.

Un día sin preocupaciones 

Por este motivo, en mi día ha dominado la despreocupación y la tranquilidad, para hacer lo que me apeteciese en cada momento. Después de una pequeña sesión de yoga por la mañana y de escuchar música agradable lo mejor era disfrutar de un día perfecto soleado y de una infusión de frutas del bosque.

¡Gracias por leerme! 

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